Tratado Esoterico de Teurgia Samael Aun Weor
Proemio
  1 Llegamos a mi pueblo; el Maestro acudió en auxilio de una querida familia mía. Dejola material y espiritual lenitivo. Entre tanto el pueblo hizo al Maestro el presente de su alucinada paisajería. Las callejas, de azulino y apretado y pulido empedrado, ofertaron su cordialidad a la presencia grave y amigable, majestuosa y sencilla a la vez, del Maestro. Y el Maestro hundió en sus pupilas absortas de misterios, la hialina prestancia de las marañas rústicas y el encendido fervor de los atardeceres fastuosos de ese poblado. Y el Maestro convino místicamente en que el Xinantecatl, al norte y el Iztaccihuatl y el Popocatepetl, al oriente, contemplados desde cualquier paraje del poblado, que es una verdadera atalaya, un lírico mirador, y envueltos en las gasas incendiadas de la tarde, y hundidos en la transparencia atónita de las alturas, eran como tres Templos de los Planos Superiores en estado de "Jinas" en donde se oficiarán ofertorios de paz y se escucharan Evangelios de luz.

  2 Ya de regreso, sobre la carretera estragada y el pertinaz jadeo del destartalado vehículo, la voz del Maestro era Sabiduría.

  3 Y el Maestro reencarnado Mensajero Superior, Avatara de la actual quinta Raza y de la Era de Acuario, Antiguo Hierofante de la Sabiduría Esotérica de Egipto, SAMAEL AUN WEOR, Maestro de Misterios de la Gran Logia Blanca y verdadero esteta de la palabra en las revelaciones del Mas Allá, Mago Blanco Investigador de todos los Arcanos de la Vida Superior, me concedió el privilegio amigable de sus confidencias desconcertantes. Y éstas, si bien serían grotescos absurdos para el mundo cotidiano de la mente, sujeta a la lógica condescendiente que, como acertadamente afirma el Maestro, revela un proceso que "va de lo conocido a lo conocido", para el espíritu, tal como lo entiende no la Psicología oficial y académica y docta, sino el menospreciado pero avanzado y divino Esoterismo, son la verdad sublime que se encumbra hasta lo desconocido ¡y aún hasta lo Inmanifestado!.

  4 Y fue así como, durante muchas horas de camino carretero que en otras circunstancias podría obligar a cansancio y a fastidio en una atmósfera de ronquidos estridentes escapados de las entrañas del vejancón vehículo, el Maestro, Teúrgo maravilloso, regaló a mis oídos la fastuosidad de los prodigios más raros al narrarme la "Conjuración de los siete" del Sabio Salomón, realizada en el plano astral, hacia cuya proyección el Maestro es habilidoso peregrino, Si el Maestro Samael Aun Weor es artista consumado en la expresión oral, al impartir su Cátedra de Esoterismo, profunda, nutrida de erudición y de clarividencias, y la cual en nada envidia ni a Krishnamurti ni a la Blavatsky, ni a Leadbeater, sin menosprecio e irreverencia para estos Sublimes Iluminados, lo es tanto en la conversación como en la narración.

  5 Y al escucharlo, verdaderamente arrobado le insinué, con el fervor de quien considera que algo de suma validez pudiera ser perdido para la humanidad, si no se le humaniza en forma corpórea, que volviera a repetirme sus experiencias teúrgicas, con calma y en lugar más propicio, en tanto yo asentaba a máquina sus palabras.

  6 Y el Maestro condescendió. El trabajo no fue un verdadero dictado, sino esto: una sencilla repetición. El Maestro se paseaba en tanto la torrentera armoniosa de su palabra era un sonoro "film" de revelaciones esotéricas. Por eso su estilo es el de la narración en tertulia amigable; confidencial, fogoso, devoto de la verdad y a veces, encantadoramente desaliñado por la sencillez de lo maravilloso vivido por él sin esfuerzo, pero que es el resultado de unas inquietas pupilas atisbando perpetuamente lo Ignoto, lo Supraterrenal en cuyos ámbitos el Maestro ha adquirido carta de naturaleza. Y por ello el lenguaje resulta espontáneo, natural, sin retorcidas ni relumbronas retóricas... Fue un milagro seguirlo dactilográficamente. El Ignoraba mis apuros, ensimismado en el prodigio de evocaciones insólitas.

  7 El presente relato es la experiencia personal del Maestro Samael Aun Weor, como Adepto Investigador esotérico de los Planos Superiores. Y así como el investigador científico de los hechos del espacio posee ciertas cualidades necesarias, ya precisadas por Ramón y Cajal, para sus trabajos de laboratorio, el Maestro Samael Aun Weor cultivó sus preciosas capacidades metafísicas para sus propios experimentos, a las que sumó las que son producto de la ley del Samsara. ¡Y su laboratorio está ubicado en los "estados de conciencia" supraterrenal que integran los Planos Superiores de los Elegidos de la Luz!

  8 México, D.F. a 25 de noviembre de 1958

  9 GUILLERMO SERVIN MENEZ

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